arde como la tarde en el arcén
como llamas en la piel
por el calor furtivo
de saberse latiendo al margen
yo era pero ya no soy,
y en la espera sólo sombra,
sangre, movida por sed,
hambre, brasas contra la carne.
y latidos gélidos al otro lado del meridiano
sudor tan frío que parece de segunda mano
una vez más agotado otro verano
sólo avanzo para mirar atrás en vano
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