miércoles, 24 de febrero de 2010

Un tregua al estómago

Me fascinaba aquella persona que no paraba de hablar. Es curioso, pero era como si yo entendiese todo lo que decía. Hablaba, hablaba y hablaba. Y yo, en mi cabeza, no paraba de entenderle.

Aquel veinte de abril, Dani, muy interesado en conocer a aquel personaje, que no sólo hablaba mucho (eso no sería tan meritorio para según qué persona), sino que además (por lo que me había escuchado reiterar tantas veces) decía cosas con cada palabra, se presentó:

- Hola, yo soy Dani, ¿cuál es tu nombre?

Dani aún no sabe como se llama este tipo. Y es que resulta que este hombre ruidoso de mucho hablar, lo único que hacía, era repetir: "Voy a darle una tregua al estómago", con la boca, siempre llena.

sábado, 20 de febrero de 2010

Caso cerrado.

Ondas expansivas
generadas en una salida
cerrándose por fuera,
tejen el telón
de fin de función;
granate terciopelo
de suave
a electrostático.

Oscureces destellos,
que ya huérfanos
son corriente medular,
nervio pinzado
en este organismo
fuera de control;
cuerpo insobornable
de desorientado
a decidido.

Demasiados peldaños
para tu mente
autoinducida al pretexto.
La energía
convertida en ritmo,
deviene en rampa viva
extranguladora de pamplinas;
te has vestido de mortaja
con un calzador templado
que irrita la paciencia.

Labio partido
de esperanto sin negocio
pero con empresa.
Denuncia el robo
que violentamente ejecuto.
Declara ante el supremo:
- Esta criatura, señor juez, ha hecho suya mi valentía.
Que dictaminará que la valentía,
es para quien osa usarla.

Destierra este absurdo,
como para hoy
habías planificado mi abandono.
Ni cuentos, ni excusas,
ni vinilos de segunda mano
que dicen ser aguja.

Qué coño.
Migas de pan programadas
en un pasado con contrato,
plantadas con mano izquierda
en todas aquellas camas encontradas,
que no describen un camino.
Yo, no soy, ni de lejos, tu destino.

miércoles, 17 de febrero de 2010

124. 1430!

De vuelta a la falta de aliento
se me sube el gemelo bélico;
en el desencanto florezco,
y merezco la paz con
esas tres cabezas de perro
gruñendo tras la valla que llevo dentro.

Y pienso, expando mi tentativa,
y pienso, si siempre fuera así...
(me aburriría)

Imposible decírselo al momento,
que es pleno, ignorante del futuro,
un clavo ardiendo al blanco vivo,
eterno.

martes, 16 de febrero de 2010

Actual

Muerde con valentía
más acá de mi horizonte,
sin dejarte engañar
por el aliento embustero
del que desfila un precipicio
provechoso de tus miedos.

Sentir
tu mandíbula feroz,
esta vez, firme y temblorosa,
bloqueada alrededor de mi cuello
asfixiado en el vacío
que ahoga la esperanza
de un deseo venidero.

Elévame muy alto,
hasta que deje de apreciarse
mi cara, ensuciada por el barro.
Y mi expresión ya no sea
la del arrastre de un barco,
sino la de la bravura latente
de un mar de apariencia indiferente.

Entonces, cuando la realidad se torne en fantasía
pura y desbordante,
el ahora será la única verdad.
Jadearé afinada
ignorando desconciertos extinguidos.
Volumen que haga desbandada
entre los pájaros
que confiados revolotean
en forma de pensamientos vociferantes
que de dolorosa angustia
se retuercen,
en un silencio agónico.

Poseedora de una completa entrega
destilada bajo las sábanas de un umbral efímero,
firmo el retorno al agujero,
yacimiento aún fresco
con todos sus temblores expectantes
del alimento que nunca falla,
la suplantación de mi ausencia.

Recorre lentamente

Recorre lentamente su cara,
el movimiento suave y uniforme
que sólo encaja
con la forma de sus penas.

Su sensibilidad,
fina y truculenta,
se forja en la abrasiva maestría
del escozor de la humedad.

Tu adorno, fulgente e indeleble,
se marca en su cara de niño,
lienzo derrotado
por la fuerza de lo que no entiende.

Déjale ya,
y mancha
de una vez,
este suelo de madera.

123.

Atado al sueño como lastre
arrastrado a las profundidades de lo interior
la onírica, la inconsciencia, la neblina,
me desvisten por dentro las tres.

la cabeza llena de algodones
empapados en disolvente
y la realidad levanta la alfombra,
lentamente...

entro a ese teatro vaciado
veo con los ojos cerrados
una parábola, una broma, una parsimonia
que domina y demoniza la memoria

si vuelvo en mi queda el ahora quedo
que humo de cieno emponzoña
la verdad terminada en un punto ciego

viernes, 12 de febrero de 2010

122.

arde como la tarde en el arcén
como llamas en la piel
por el calor furtivo
de saberse latiendo al margen

yo era pero ya no soy,
y en la espera sólo sombra,
sangre, movida por sed,
hambre, brasas contra la carne.

y latidos gélidos al otro lado del meridiano
sudor tan frío que parece de segunda mano
una vez más agotado otro verano
sólo avanzo para mirar atrás en vano