De vuelta a la falta de aliento
se me sube el gemelo bélico;
en el desencanto florezco,
y merezco la paz con
esas tres cabezas de perro
gruñendo tras la valla que llevo dentro.
Y pienso, expando mi tentativa,
y pienso, si siempre fuera así...
(me aburriría)
Imposible decírselo al momento,
que es pleno, ignorante del futuro,
un clavo ardiendo al blanco vivo,
eterno.
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