sábado, 20 de febrero de 2010

Caso cerrado.

Ondas expansivas
generadas en una salida
cerrándose por fuera,
tejen el telón
de fin de función;
granate terciopelo
de suave
a electrostático.

Oscureces destellos,
que ya huérfanos
son corriente medular,
nervio pinzado
en este organismo
fuera de control;
cuerpo insobornable
de desorientado
a decidido.

Demasiados peldaños
para tu mente
autoinducida al pretexto.
La energía
convertida en ritmo,
deviene en rampa viva
extranguladora de pamplinas;
te has vestido de mortaja
con un calzador templado
que irrita la paciencia.

Labio partido
de esperanto sin negocio
pero con empresa.
Denuncia el robo
que violentamente ejecuto.
Declara ante el supremo:
- Esta criatura, señor juez, ha hecho suya mi valentía.
Que dictaminará que la valentía,
es para quien osa usarla.

Destierra este absurdo,
como para hoy
habías planificado mi abandono.
Ni cuentos, ni excusas,
ni vinilos de segunda mano
que dicen ser aguja.

Qué coño.
Migas de pan programadas
en un pasado con contrato,
plantadas con mano izquierda
en todas aquellas camas encontradas,
que no describen un camino.
Yo, no soy, ni de lejos, tu destino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario